sábado, 11 de julio de 2009

¿Cómo Karl Marx explica la explotación capitalista?

por: Instituto de Ciencias Sociales Conciencia y Acción

Ante una duda constante de parte de muchos compañeros, y las respuestas repletas de ideología y prejuicios que emiten algunos profesores, dedicamos este número a aclarar de manera objetiva y libre de prejuicios, como Karl Marx fundamenta su teoría de la explotación capitalista.

Como advertencia previa, K. Marx dedicó su vida a demostrar la transitoriedad del capitalismo, y a justificar la necesidad de cambiar este sistema por uno socialista. Esta demostración está solidamente fundada en su obra cumbre, El Capital Critica de la economía política (tres tomos 1867, 85 y 94) y en otras producciones científicas anteriores como Trabajo asalariado y Capital (1849), Elementos fundamentales para la crítica de la economía política Grundisse (1857-58), por sólo nombrar algunas.

El propósito perseguido con esta simple monografía no es efectuar un estudio pormenorizado sobre la teoría crítica y revolucionaria, pues dicho objetivo excede en demasía nuestros conocimientos teóricos. El objetivo es meramente entregar elementos a modo de introducción, que motiven al lector para profundizar su estudio personal. Si al menos podemos cumplir con este propósito, recomendamos visitar el sitio web : http://www.marxists.org/espanol/index.htm

Antes que todo, es necesario precisar el concepto de explotación. Explotar significa apropiarse del fruto del trabajo ajeno, sin retribuirlo a su productor. Por ende K. Marx para demostrar el hecho de la explotación, debe hacerlo a partir de un análisis sobre la forma como se concreta objetivamente el trabajo en la sociedad capitalista.
Por ende, se justifica que K. Marx inicie "El Capital" afirmando que la riqueza en la sociedad capitalista se expresa en mercancías, que son objetos externos útiles e intercambiables por otros. La utilidad o valor de uso, es la aptitud de una cosa para satisfacer necesidades humanas. Estos objetos útiles sólo son mercancías si son producidas para el cambio. Por el hecho de cambiarse unas mercancías por otras, estas revelan un valor de cambio, que es la proporción en que son cambiadas. Por ejemplo 1 Kg de naranjas vale lo mismo que ¼ de paltas. Esta proporción puede también expresarse en precios. Por ejemplo 1 Kg de naranjas vale $500. El dinero, que es una mercancía, refleja el valor de todas las mercancías, por lo que es un equivalente general de su valor. Podemos conocer el valor de las naranjas, manzanas, paltas y zapatillas, reflejándolas en dinero, por ejemplo $500, $200, $1000, etc. Pero esta operación puede efectuarse con cualquier mercancía, por ejemplo 1Kg de naranjas = ¼ paltas, ½ manzanas, 1 par de zapatillas.

Con estos simples ejemplos llegamos a la conclusión de que las mercancías no expresan su valor en si mismas (1Kg de naranjas = 1Kg de naranjas), sino en mercancías cualitativamente distintas, entre las cuales tenemos el dinero, el que cumple este rol social. Por ende surge la interrogante sobre lo que permite comparar unas mercancías por otras. Si una cosa equivale a otra, es porque ambas cosas comparten algo. Dado que carecen las mercancías de un elemento natural en común, esta sustancia es puramente social. Un sector de la ciencia económica sostiene que el elemento común es la utilidad, sin embargo esta posición carece de fundamentos sólidos, ya que la utilidad no es cuantificable y tampoco generalizable para toda la sociedad pues unos prefieren unas cosas por otras. Durante 2 siglos de ciencia económica, los cultores de la teoría subjetiva o de la utilidad, no han podido formular una explicación certera y contundente acerca de la cuantificación de la utilidad, limitándose a justificar el valor de una mercancía en su utilidad marginal, es decir, en la última cuota de satisfacción que proporciona para el consumidor, y en su asignación de un determinado precio por esta satisfacción.

Marx piensa distinto, ya que sostiene que las mercancías tienen un valor objetivo, distinto de su utilidad. Esta teoría fue formulada por David Ricardo, economista ingles de principios del siglo XIX. Este valor consiste en el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir una mercancía dada. Es decir, las naranjas y las manzanas valen lo mismo, porque ambas son materializaciones de tiempos de trabajo iguales. Ahora, esto no quiere decir que las mercancías con más valor, son aquellas que son producto del trabajo de un holgazán que gasta más tiempo del necesario. Por el contrario, el tiempo de trabajo que constituye valor es el socialmente necesario, o sea, aquel que impera en la sociedad en un momento dado. Es necesario porque es imperativo, ya que no es posible vender una mercancía con más trabajo que el socialmente necesario, sin aumentar el precio –pues a mayor trabajo mayor costo-, lo que necesariamente deja a este productor fuera del mercado, por vender la misma mercancía más cara que la competencia.

Como señalábamos, las mercancías son producidas para intercambiarse en el mercado. Es decir, se venden a otra persona, la que paga su equivalente en dinero.

Este movimiento Mercancía-Dinero-Mercancía (M-D-M) implica vender una Mercancía a por cierta cantidad de dinero d, para luego con ese dinero comprar otra Mercancía b distinta en cuanto al valor de uso a la mercancía a, pero equivalente en cuanto a su valor. Este intercambio es de equivalentes.

Otro movimiento, es comprar con dinero una mercancía x, para venderla y así obtener dinero. Este movimiento se efectúa para obtener más dinero del que se gastó en la compra de la mercancía. En otras palabras, el movimiento D-M-D implica un aumento de valor, pues de lo contrario al comprador no le conviene gastar su dinero si obtendrá la misma cantidad de dinero. Tengamos en cuenta que el dinero se diferencia del dinero por su cantidad, más no por su cualidad o aptitud para satisfacer necesidades, a diferencia de las mercancías a y b, las que son cualitativamente diferentes y cuantitativamente equivalentes (ambas valen $100). El movimiento D-M-D es en realidad D-M-D’, lo que puede expresarse como $100-M-$110. Estos $10 no provienen de vender más cara la mercancía, pues aquel que vende caro, a la larga compra caro. Además nadie estaría interesado en comprar una mercancía a $110 si en el comercio aledaño la venden a $100. Este movimiento D-M-D’ es lo que Marx denomina capital, dinero que se valoriza, dinero que aumenta de valor.

¿De qué factor productivo proviene este aumento de valor o plusvalor?

Si la sustancia del valor de las mercancías es el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas, por ende, este plusvalor tiene su origen en la producción, no en el intercambio. La mercancía no se vende más cara, sino que se vende por su valor, es decir, se produjo más valor que el que tenía la mercancía al momento de ser comprada (D-M). Y este mayor valor no es retribuido al trabajador como salario, ya que de ser así el capitalista que compró M por $100 no obtendría ganancia alguna con su venta.

El capitalista compra con dinero las mercancías: medios de producción y fuerza de trabajo. Estas mercancías son compradas por su valor.

El dinero con el que el capitalista compra estas mercancías, es el capital inicial (C), el que se divide en capital constante (para comprar medios de producción) y capital variable (para comprar la fuerza de trabajo).

1) Los medios de producción (máquinas, local, electricidad, combustible, computadores, etc) son comprados por su valor, es decir, por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlos. En el precio de los productos en que intervienen, se expresa el valor de aquellos, pero en ningún caso agregan más valor del que tienen.

2) La fuerza de trabajo es pagada por el capitalista por su valor de producción. Sin embargo la fuerza de trabajo tiene una cualidad especial, produce más valor del necesario para su producción. Es decir, a través de su actividad laboral incorpora a la mercancía que produce:

a- El valor de su propia producción (alimentación, capacitación, educación, salud compatible, manutención de la familia), el que tras el cambio de la mercancía, se traduce en el salario.

b- Un valor que lo excede, lo que puede expresarse en el tiempo como un sobretrabajo, como un trabajo que no le es retribuido. Este sobretrabajo tras el cambio de la mercancía, se traduce en una cantidad determinada de dinero llamado plusvalía, del cual se apropia el capitalista.

Tras el cambio, la plusvalía se realiza. Además del capital constante y variable, encontramos una cantidad de dinero extra, la plusvalía. Por ende, tras el proceso productivo, el valor de la mercancía aumenta, lo que trasunta en que el capital final sea superior al capital inicial.

C = Cc + Cv —proceso productivo—intercambio— C’ = Cc + Cv + Plusvalía
Plusvalía = C’ – C

De lo anterior se infiere que los trabajadores son explotados por los capitalistas, pues estos se apropian de un valor generado por aquellos. Esta expropiación ha existido desde tiempos antiguos, pero en el capitalismo se produce del -resumido- modo anteriormente expuesto.

En el feudalismo el siervo de la gleba estaba obligado jurídica y religiosamente a trabajar unos cuantos días a la semana para el señor, pero era propietario de tierras que trabajaba para sí.

En la esclavitud, el esclavo estaba obligado a trabajar para el amo, el cual destinaba del fruto del trabajo de aquel lo necesario para mantenerlo con vida.

En el capitalismo los trabajadores asalariados son propietarios de su única mercancía, la fuerza de trabajo, ya que carecen de medios de producción propios. Por ende los trabajadores se hayan en la necesidad de venderla al propietario de los medios de producción, el capitalista. En el capitalismo los trabajadores son libres para vender su fuerza de trabajo, lo que se expresa jurídicamente en la celebración de un contrato de trabajo. Pero esta libertad es relativa, pues se haya condicionada por la necesidad de vender la fuerza de trabajo al capitalista para trabajar y de este modo satisfacer sus necesidades, pues de otro modo el trabajador perece.

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